Mariana jamás habría imaginado que, a pesar de todo el daño que Mateo ya le había causado, ¡este hombre todavía tuviera ganas de seguir con esas cosas!
Pero la diferencia de fuerza entre ambos era abrumadora. Aunque el empujón de Mariana lo sorprendió, Mateo con agilidad retomó el control de la situación y comenzó a quitarle el panti que ella apenas había logrado ponerse.
Solo de pensar en el dolor y la tortura que le esperaba, a Mariana se le erizó la piel por completo.
—¡Ya me has hecho daño d