El tono de llamada indicaba que la conexión se había establecido, pero él no se apresuró a hablar. En ese preciso momento, no sabía qué decirle a su futura exesposa, Mariana. ¿Qué más podía decirle? Sin embargo, la persona al otro lado de la línea no pudo contener su ira:
—Mateo, dime, ¿Viviana está contigo?
Mariana lo confrontó directamente con firmeza, en tono desafiante. Mateo sintió una opresión en el pecho. Su mirada se fijó en una puerta de metal negra frente a él, luego se giró al instant