—¡Esto es un secuestro! ¡Y es ilegal! ¿Saben quién soy? ¡Detrás de mí está el señor Mateo Ramírez! Si me sueltan ahora, iré a pedirle que les dé una oportunidad.
Atada y completamente inmovilizada en una cama de hierro negra, Viviana no mostraba ni un indicio de miedo. En lugar de eso, gritaba con fuerza el nombre de Mateo, tratando de alguna manera de así intimidar a sus secuestradores.
Qué interesante...
Los labios de Mateo se curvó ligeramente en una sonrisa siniestra. Su expresión era difíci