Kumy caminó con paso decidido por los largos pasillos del edificio. Las luces de los anuncios en neón se reflejaban a través de los vidrios y el ruido y el bullicio contrastaba el sonido de los latidos de su corazón. Estaba a punto de llegar hasta su puerta y los nervios le comían el estómago con una fuerza impresionante e inesperada,puesto que no era primera vez que estaba ahí o con él, hasta el portero del edificio lo recordaba aún. Se detuvo frente a la puerta conteniendo el aliento y con es