La frustración por el encontronazo con Guillermo le recorría el cuerpo entero.
Durante el trayecto de regreso, no dejaba de darle vueltas a la misma idea: en qué estaba pensando cuando, después de haberlo borrado de sus contactos, volvió a agregarlo. Era buscarse problemas para nada. Al final, tenerlo o no en su lista de amigos no afectaba en lo más mínimo su capacidad para usar la tarjeta de crédito y despilfarrar a su antojo.
Por suerte, Miranda era de esas chicas de sociedad que jamás se que