ANNA
Paso una mano temblorosa por mi rostro, como para borrar ese dolor, para ahuyentar esa culpa que me consume. Pero permanece allí, clavada en mi carne como una astilla que no puedo quitar. Cada respiración la hace vibrar, cada latido de mi corazón la aviva.
Desearía ser otra. Alguien lo suficientemente fuerte para pasar página, para caminar sin temblar, para decir no sin titubear. Pero no soy esa mujer. Solo soy yo: desconcertada, agrietada, incapaz de dejar de amar a quien me destruye un p