ANNA
El viento sopla a mi alrededor, tibio e indiferente, levantando fragmentos de hojas muertas que giran antes de caer pesadamente. El aire huele a humedad, a hierro, a olvido. Estoy aquí, inmóvil, mis dedos hundidos en mi propia carne, agarrotados sobre mis brazos. Mis ojos permanecen fijos frente a mí, pero no veo nada. Estoy aquí sin estar, atrapada en una realidad que se desmorona.
Louis está frente a mí. A solo unos metros, pero me parece tan lejos, como si perteneciera a otro mundo. Sus