Vicente Cooper.
Cuando el sol invade la habitación por la mañana y me despierta con su luz brillante golpeando mis ojos, me despierto sintiendo que me duele todo el cuerpo. Respiro hondo y miro al techo sintiendo que me escocen los ojos, me doy la vuelta en la cama y siento que corrí el maratón de São Silvestre.
En el lado de la cama en que estoy, empiezo a olerla y una paz en mi corazón me invade, ojalá tuviera el privilegio de despertar junto a ella al menos una vez, sé cuánto está surgiendo