Mientras este par se ponían al día, el hombre frente a ellos arrugo un poco su entrecejo, esta mujer era desconocida para él, pero al parecer todos a su alrededor conocían de ella más que él, que había sido su hombre ya más de una vez.
Con ese pensamiento poco grato, interrumpió con una leve tos la emocionante conversación del encuentro de la pareja, haciéndole señas a Alex para que pusiera en la mesa el archivo.
- Leandro, somos socios y también amigos, no hay necesidad de apurar las cosas, de