Capítulo 44: No otra vez.
Ivar, después de saber que Jade le había entregado los bocetos a Cristina, terminó de comprender que todo había sido una maldita y rebuscada trampa, y no había tenido la pericia para descubrirlo antes.
—¡Carajo! —gritó con fuerza al mismo tiempo que pateó su mesita de noche, haciendo que el cajón se abriera y le mostrara esa mascada que alguna vez le robó a Morgan. La tomó con delicadeza, acariciándola con la misma dulzura que acariciaría la piel de su esposa, y la pegó a sus labios.
De pronto