Narra David De María
Alondra y yo, nos teníamos que ir a desayunar con mi padre, por lo que me di prisa, para alistarme y rápidamente, nos fuimos en un taxi a su casa. Quería ir a despedirme de él y que mi hermosa novia hiciera lo mismo, después de todo, mi padre la había tratado bien, el problema se había dado con mis hermanos. Alondra se veía preciosa, vistiendo un vestido color vino, con unas zapatillas de tacón, que, de mis ganas, me hubiera quedado con ella en el piso, por toda la vida, pe