Narra David De María
Mi madre estuvo en línea un buen rato conmigo y no me decía nada, solo me escuchaba llorar y después, caí en un ataque de ira espantoso, que hizo que aventara al suelo, muchas cosas en el piso. Alondra no quería verme y estaba a nada de perderla, yo era el hombre más imbécil de la tierra, la había traído a Madrid, para pasar los mejores días de nuestras vidas y en lugar de eso, la he hecho venir a pasar un infierno. Cuando pude calmarme, me acosté en la cama de la buhardill