Narra David De María
Al dejar la buhardilla, me encontré caminando en la calle lleno de coraje, de rabia y de odio. No podía creer, que la infeliz desgraciada y guarra de Alondra, me dijera que, sí el capullo de Axel, la hubiera hecho mujer, no estaría aquí conmigo. Recorrí las calles, maldiciéndola por todo lo alto y empezaba, por primera vez a darle la razón a mi madre, ella siempre me decía, que no sabía elegir a las mujeres y con esto estaba más que comprobado, que así era.
Me senté en la