Narra Alondra Ferreyra
Yo seguía comiendo de la forma más tranquila que pude, la comida me supo a nada, a pesar de que todo estuvo excelente, y todo por culpa de la compañía no deseada, los otros dos hijos del señor, eran lo que les seguía de nefastos. No dejaron de verme todo el tiempo y no tenía necesidad de mirarlos para saberlo.
–Alondra, espero que te haya gustado este almuerzo que, ha sido en tu honor – Dijo el papá de David – Estoy feliz, de al fin haberte conocido.
El señor David, no te