Narra David De María
Después de tantos días llenos de temor, de nervios, de dudas, de incertidumbre, al fin llegó, el día más esperado por Alondra y por mí. Llegamos a Ciudad de México, para tomar el vuelo directo que nos llevaría a mi natal Madrid, Alondra estaba asustada y nerviosa, en el aeropuerto pues, nunca en su vida había estado aquí y le daba miedo, tanto jaleo que había.
–Mi princesa, no te asustes, sólo no me sueltes porque aquí sí nos perderemos – Le aseguré – Ya nos vamos a Madrid,