Narra Alondra Ferreyra
Cuando me calmé un poco, volví a la llamada con Axel. No lo podía dejar en espera por siempre.
-Axel, te pasaré la dirección de dónde estoy viviendo ¿Tienes donde anotar? - Le pregunté - Para que vengas ahora, por favor.
-Claro que sí, cariño - Respondió tranquilamente - Pásamela y en unos momentos, ya salgo para allá.
Le pasé la dirección y él tomaba nota, yo temblaba de los nervios y David lo notó, pero estaba enojado conmigo. El odiaba que Axel y yo estuviéramos cerca