Narra Alondra Ferreyra
David se encaminó a nuestro departamento, no podíamos llegar así con Carmen cómo estábamos, porque no estaba bien, no podíamos llegar y decirle lo que había pasado y lo que yo había hecho, sin antes dar con una solución. Entramos al estacionamiento y cuando David me abrió la puerta para que bajara, yo me deshice en sus brazos en llanto. De mis ojos brotaban cientos y miles de lágrimas.
-David, mi amor. Tengo mucho miedo, me doy miedo yo misma - Dije desconsolada - Mira lo