Narra Alondra Ferreyra
Ya no podría hacer nada, con esto quedaría demostrado, que yo no sería nadie en esta vida, porque ese profesor, no iba a aceptar ningún justificante, era inútil, que fuéramos a hablar con él.
–No perderás nada, a mí me tiene que escuchar y no llores más hija – Carmen me mantuvo abrazada y acariciaba mi espalda – Tienes que calmarte, esto no es porque tú no quisieras ir al Tec, esto pasó, porque desgraciadamente, estás mal de salud y tienen que entender eso, no pueden ser