Narra Alondra Ferreyra
–Vamos a estar bien mi consentida, te lo prometo.
David me abrazó contra su pecho y sentí paz y calma, todo lo que sentía, siempre que estaba en sus brazos, cerré los ojos y miles de lágrimas cayeron sobre él, cuándo hice eso, él con cuidado y con ternura, levantó mi cara para besarme despacio y con cuidado, apenas rozando sus labios con los míos, pero cómo siempre que estábamos juntos, eso me dejaba con ganas de más, de mucho más.
Me desesperé y abrí más mis labios para