Capitulo 207

Narra Alondra Ferreyra

Desperté en la recámara de Carmen, al día siguiente del problema con David. Un delicioso aroma a café, me hizo que poco a poco fuera abriendo los ojos, Carmen estaba sentada a mi lado, sosteniendo la taza de café y mirándome con la ternura que, solo una madre puede mirar a su hija.

–Hola, Alondra, ¿Cómo estás, hijita? – Me dijo con ternura – Espero, que te sientas un poco mejor, llevo un rato hablándote, pero no te despertabas.

–Hola, Carmen, estoy bien gracias – Respondí
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