Narra Alondra Ferreyra
Yo no podía dejar de llorar, no quería estar ahí recluida y estaba esperando a que Axel, volviera de nuevo a decirme, si me iba a poder sacar o no. Yo confiaba al 100% en él y estaba segura, que no me iba a dejar sola en este problema. Las mujeres, que estaban conmigo en la celda, se pusieron a platicar entre ellas y fue lo mejor, así no me hostigaban a mí.
–Alondra Ferreyra Pérez – Dijo uno de los guardias – Venga conmigo, por favor.
El abrió la puerta de la celda, para