Narra David De María
Me desesperaba ver la lentitud, con que trabajaba este hombre, mejor hubiéramos buscado a otra persona, veía que no se avanzaba en nada.
–Axel, necesito ver a Alondra – Demandé con autoridad – Por favor, llévame con ella, porque me urge verla. – Le exigí. – Si eres muy bueno consígueme eso, tengo todo el dinero que se necesita.
–Lo siento mucho David, pero el único autorizado, para pasar a verla soy yo – Respondió muy creído – Por ser su abogado.
Me cayeron sus palabras c