Narra Alondra Ferreyra
En ese momento, me entró a mi celular una llamada y era justamente él, David, era como si lo hubiese invocado, yo no sabía que hacer si debía contestar o no, mi mente decía que no pero mi corazón decía que sí y entre tanto pensar se perdió la llamada. Pensé que iba a volver a llamarme, pero no lo hizo y entonces bajé a la sala dónde estaba mi papá con Axel.
–Alondra hija, ¿Quieres un trago? – Me preguntó mi papá – Ya me dijo Axel, que andas triste. Cuéntame por favor lo q