Narra David De María
Tuve que comerme mi orgullo, dejándolo hundido en el fondo de mi corazón y fui a casa de Don Manuel, para ver a Alondra quién seguramente había llegado a Morelia, antes que mi madre y yo, la llamé cuando ya estaba cerca de su casa, pero no tuve respuesta alguna de su parte. Así que decidí simplemente aparecerme por ahí con la esperanza que ella estuviera en casa y que no se hubiera salido con sus amigos. Necesitaba hablar con ella, con mi consentida y cuando toqué la puerta