Narra David De María
–Gracias mi amor. En serio muchas gracias – Respondió Alondra emocionada y después me abrazó, permanecimos así un rato, algo más que amaba de ella es que siempre podía abrazarla.
Subimos a mi recámara y le presté una de mis camisas, me dio ella su ropa y bajé a ponerla en la lavadora y después volví a mi recámara para buscar mis notas, mi computadora que usaba en la prepa y ya que tenía conmigo todo lo que necesitaba, bajamos a la sala para ponernos a estudiar. Le ofrecí a