—Ahora vas a volver a la cama. —Ordenó, ayudándome cuidadosamente a salir de su regazo. —Este sillón destroza vidas.
Me reí un poco más, al mismo tiempo que hice una nota mental para recordar masajear la espalda de Ares cuando lleguemos a casa. Y eso sucede después de unos días más. Los médicos me mantienen en observación antes de darme de alta y someterme a muchas pruebas y una readaptación cuidadosa (y de mal gusto) para volver a alimentarme normalmente.
Después de tantos días comiendo la com