Sonrío con los ojos cerrados perezosamente, disfrutando de la familiaridad de estar en sus brazos en medio de tanta confusión.
—Lo sé. —Respondo bajito, porque no hay necesidad de hablar en voz alta. No es gritar esas palabras a todo pulmón lo que nos asegurará que sean ciertas. Lo que nos hace creer en ellas es todo lo que hemos pasado durante los últimos tres años y medio y todo lo que hemos hecho el uno por el otro hasta ahora. —Y te amo más que a nada en esta vida y en cualquier otra que pu