—Creo que algo le pasó a Maya. —explico todo lo que puedo, lo que despierta en él el mismo miedo que despertó en mí, y corremos lo más rápido que podemos hasta la parada del autobús.
Ya hicimos esta ruta varias veces. La casa de los padres de Maya no está lejos, por lo que el viaje nunca es largo, pero esta vez parece una eternidad hasta que llegamos al hotel y cruzamos la recepción hasta la entrada de su residencia.
Golpeo la puerta y la madre de Maya aparece en cuanto nos oye como si ya estuv