Cuando finalmente llegué al condominio de Ares después de tomar un taxi en el aeropuerto, me sorprendió ver a Corny sentado en el suelo, junto a la puerta cerrada del departamento, abrazando sus propias piernas y escondiendo su rostro entre sus rodillas.
—¡Corny! —Lo llamé, asustada de verlo aquí a esta hora, y dejé caer mi maleta para agacharme frente a él, preocupada. —¿Estuviste aquí todo este tiempo?
Levantó la vista al escuchar mi voz y me destrozó por completo verlo con los ojos rojos e h