20: El amor no es manía.
Narra René.
—No creo que sea conveniente que tú... te quedes, René. —Las manos de Karen tocaron mi pecho.
—Te respeto, Karen —le dije con seriedad—. Jamás sería capaz de volver a intentar algo; eres mi mejor amiga ahora, y estás casada con mi hermano.
Tenía que admitirlo. El hecho de que todo cambiara entre nosotros desde que comenzó a salir con mi hermano, aún me irrita; pero entonces estaba yo allí, en su nueva casa, visitándola después de salir de una reunión con mi equipo tras el inicio de