19: Inesperado.
Narra Marina
Inexplicablemente siento su presencia aunque no ha tocado la puerta y la abro tan rápido que hasta él mismo se sorprende.
—¿Qué te pasó?
Mi preocupación llega cuando lo veo demasiado sudoroso, con su vestimenta usual pero alterado, jadeante y como si... ¿hubiese llorado?
—El... —Parece que le falta algo de aire.
Mis manos tocan su antebrazo dirigiéndolo al sofá; lo veo colocar su cartera y teléfono sobre la mesita mientras yo voy por agua fría, y cuando le extiendo el vaso me doy