— En realidad me amas — Contestó él con una sonrisa confiada — Y así de intensa es nuestra pasión. Ahora ven y dame el beso —
Sin darle opción, la atrajo y la colocó sobre él, en esa posición que tantas veces compartieron. Don Darío levantó el rostro, ansioso de sentir sus labios, mientras Korina bajaba la mirada. Su corazón latía con violencia, una mezcla de furia y nostalgia la desgarraba por dentro.
— Mi amor, así de intensa es nuestra relación. Por eso no logras apartarme… nos amamos tanto