Mundo ficciónIniciar sesiónPese a que me lo suplicó y llegó a echarse al piso, de rodillas, no le dije a Rubí lo que había decidido. Quería conservarlo en secreto hasta no haber hablado con Anura.
—Y una pistica, así, pequeñita —insistió, encogiendo los dedos—. Porfis, a mí, que te dio posada anoche.
&mdas







