Mundo de ficçãoIniciar sessãoNunca había dormido tan rico en mi vida, tampoco abrazado, por esa corta noche, al cuerpo más especial que podía aferrar entre mis brazos. Pese al calor, no quería soltarla, deseaba que mi piel estuviera unida a la de ella sin dejar nunca se sentirla, recorrer sus hombros con mis labios cada que quisiera, pasear mi lengua mi por cuello y verla, contemplar su rostro, adormilado, a mi lado, sabiendo que podía, cuando el deseo me







