Segundo día (II)

Cuando estábamos en alta mar, comprendimos por qué nos dijeron que tendríamos un tiempo de descanso después de la primera parte de la prueba. Aunque estuvimos ayudando a Max y la tripulación de su bote a pescar, también pudimos relajarnos con el paisaje y turnarnos para tomar un siesta después de un almuerzo, más bien frugal, a bordo de la nave. Nunca había estado en un barco, mucho menos en altamar

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