Mundo ficciónIniciar sesiónCaleb resopló frustrado otra vez en ese día, su semblante se había endurecido notoriamente mientras avanzaba a pasos lentos y pesados a un costado de su sala.
—¡Joder! — soltó molesto al arrojar con poco cuidado su móvil a uno de los blancos sofás de su sala.
Los ojos azules de Elric cayeron al suelo, al mismo sitio donde el móvil del rubio cayó de rebote.
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