Leia apretó sus ojos y soltó un suspiro cansado, luego de revisar su bolso, había olvidado sus llaves en rectoría.
—Demonios— soltó secamente y de inmediato se giró para volver.
La joven con un traje sastre de dos piezas, color gris y ligeramente ceñido al cuerpo, hizo una mueca de desaprobación por tan ingenuo descuido, el viento le ondeó su cabello que, a pesar de estar recogido en una apretada coleta, todavía contaba con el largo suficiente para pasarle frente al rostro al ser suavemente mec