Leia observó por el espejo retrovisor como la universidad que le había dado la bienvenida cinco años atrás, se hacía pequeña.
Inhaló profundamente y retuvo el aire un segundo antes de dejarlo salir despacio, había sido realmente difícil llegar ahí, justo a ese momento de su vida; estaba graduada.
Una vez que se despidió de Kristel en las puertas de la que había sido la casa de su madre y abuelo, e incluso de ella durante meses, se había ido sin voltear atrás, habían sido casi veinticuatro horas