Sofía estaba sentada en el suelo de su habitación, rodeada de papeles.
No era desorden. Era creación.
Había extendido sobre la alfombra varias cartulinas de colores pastel, muestras de tipografías impresas, bocetos de logotipos dibujados a mano y un cuaderno lleno de anotaciones apresuradas. En la cama, abierta, descansaba una carpeta con el informe preliminar del estudio de mercado que había encargado a una consultora externa. No era barato, pero Valeria había insistido en que hiciera las co