Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho no pertenecía a nadie en concreto, y eso era precisamente lo que lo hacía útil. No había logotipos visibles ni fotografías familiares sobre la mesa. Solo una vista amplia de la ciudad y una mesa de reuniones demasiado pulcra para generar confianza.
Valeria tomó asiento sin quitarse el abrigo. No era una visita protocolaria, ni tampoco







