Mundo de ficçãoIniciar sessãoValeria miró de reojo a Leonard con una sonrisa suave, casi inocente. Solo esperaba no haberse pasado con lo de “tres días”. Por suerte, Leonard no parecía haber parpadeado siquiera. Ese hombre tenía la capacidad inquietante —y maravillosa— de adaptarse a cualquier golpe que ella diera.
En cambio, su padre parecía haberse tr







