~ Amalia ~
El primer rayo de sol se coló por un espacio de mis cortinas, golpeándome directamente en el rostro, quería quedarme durmiendo pero no tenía opción.
Me desperté con un peso extraño en el pecho.
Tenía la certeza de que el hombre del estacionamiento, Dante Moretti, sabía exactamente el tipo de juego que yo estaba jugando.
Me incorporé, sintiendo un escalofrío al recordar la cercanía la voz de aquel hombre peligroso.
Me levanté y fui directamente a mi tocador.
Abrí la caja y saqué e