~ Amalia ~
Dante caminaba a mi lado, con la mandíbula apretada y la mano siempre cerca de su chaqueta.
A su otra espalda, Julian y Marcus vigilaban como lobos hambrientos, mientras Lucas se encogía dentro de su sudadera, abrazando el disco duro que era nuestra única esperanza.
Eleanor cerraba la marcha, cojeando ligeramente pero con una mirada que decía que mataría a cualquiera que se interpusiera.
— El edificio de la fiscalía tiene seguridad privada las veinticuatro horas. — Dije, rompiend