~ Amalia ~
Dante me soltó con brusquedad, pero no por falta de afecto, sino porque el instinto del depredador había tomado el control.
Sus ojos, que hace un segundo me miraban con amor, ahora eran dos pedazos de hielo.
— ¡Eleanor, informe de daños! — Gritó Dante mientras sacaba un rifle del compartimento oculto bajo la cama.
— Han volado el garaje. — La voz de Eleanor sonaba distorsionada por el intercomunicador, mezclada con el sonido de disparos de fondo. — Son profesionales, Dante. Se mu