~ Amalia ~
La Viuda no solo había intentado matarnos, había enviado un mensaje a todas las familias de la ciudad
Nadie estaba a salvo, ni siquiera bajo la protección de los Santino.
Dante no soltaba mi mano.
Su agarre era tan fuerte que me cortaba la circulación, pero no me quejé.
Necesitaba sentir ese contacto, esa prueba de que ambos seguíamos enteros.
— Ha sido un error llevarte. — Dijo Dante, su voz era un susurro que cortaba el aire. — Casi te pierdo en esa calle.
— Pero no me perdiste.