~ Amalia ~
Dante estaba sentado en la mesa de la cocina, con el torso desnudo mientras Eleanor limpiaba un nuevo roce de bala en su costado.
No se quejaba, pero sus ojos estaban fijos en el cuchillo que la viuda había dejado clavado en el almacén, ahora puesto sobre la mesa como un recordatorio de nuestra mortalidad.
Me acerqué a él con una taza de café, sintiendo que mis propios pies pesaban.
— Tienes que descansar, Dante. — Dije, poniendo mi mano libre sobre su hombro sano. — Si sigues forz