~ Amalia ~
El ambiente en el despacho de L’Ombra era irrespirable.
El aire estaba saturado de pólvora, el olor metálico de la sangre y el aroma del tabaco caro que Marco Moretti fumaba con una calma que me revolvía el estómago.
Estábamos rodeados, los hombres de Marco, mercenarios de la vieja guardia con ojos de tiburón, nos apuntaban con rifles automáticos.
Dante estaba a mi lado, respirando con dificultad, su camisa blanca ahora era casi completamente roja, pero mantenía su arma firme, ap