Mundo ficciónIniciar sesiónAlba empleo el tiempo que le dedicó Massimo a los niños para sentarse en el comedor de la casa intentando sentirse un poco mejor pero la verdad es que dolía ver ahora que Massimo en el plan de padre que nunca quiso asumir.
Cuando los niños cerraron los ojos, entró, ajustó la sábana y, al salir, encontró a Massimo en el pasillo, despeinado y con la voz hecha hilo. —¿Ves? —dijo, haciendo un gesto hacia la habitación—. No sé contarlo bien, pero quiero estar cuando