Luego se humedeció los labios y salió de la habitación contoneando ese trasero tan delicioso y tarareando feliz. Sacudí la cabeza y sonreí divertida, ese hombre quiere ser mi amigo, pero también quiere ser la persona que este a mi lado, ¡está utilizando sus armas!
Nuevamente, vuelvo a mi cama, dejo caer la cabeza sobre la almohada, me quedo mirando al techo mientras pensaba en lo que ese hombre quiere hacer. Me froté la cara con las manos y me sentí abatida.
El corazón me dio un vuelco de solo