++Gisela++
¡Oh, quiero correrme!
No me arrepiento de haber firmado contrato con este hombre y de que él me aceptara. ¡Ahora me siento perdida ante él! No imaginé que esto podría pasar más allá de una calentura, ¡este hombre me ha marcado!
Muevo las caderas muy despacio, apretándome contra su abultado pene, la fricción de la áspera tela vaquera contra mi sensible clítoris me está haciendo perder la cabeza.
—Oh, cielo —jadea.
Su voz es grave, como el trueno que sigue a un relámpago. Noto que